DESAPARECIDA IV [relato corto]

Publicado por Elena Lobos en

 

―¿Quién es JonBenét?

De nuevo es de noche. Fue un día largo, estoy agotada, pero Taena no quiere darme un respiro.

―JonBenét Ramsey ―respondo con un suspiro―. Una pequeña reina de belleza. Fue asesinada el día de Navidad. Estrangulamiento. Nunca se encontró al culpable.

―¿Nunca? ―pregunta sorprendida―. ¿Y eso fue hace cuánto tiempo?

―Joder, ¿en serio no has escuchado nada sobre el caso? Es parte de la maldita cultura popular.

―¿No se te ha ocurrido que el hombre que tiene secuestrada a Ana pudo haber asesinado a esa niña?

―Lo dudo mucho. Fueron sus propios padres. Estoy segura.

―¿Cómo puedes…?

―Al tipo solo le gusta escenificar asesinatos famosos ―la interrumpo―, eso es todo.

―Bien… ―Taena vuelca su atención en la hoja que tiene en la mano―. Pudiste ver una pequeña habitación a oscuras, un pasillo pobremente iluminado, un set de filmación jodidamente profesional…

―Era como el puto set de una peli porno ―apunto con hastío.

―Eso es porque son películas porno lo que él suele filmar…

―¿Cómo lo sabes? No puedes asumir…

―¡Es que es obvio, Ali! ―exclama―. Tú viste todo el equipo, el decorado, el vestuario… Créeme, no hace esas filmaciones solo para dejarlas escondidas. En algún lugar un pervertido debe estar disfrutando el video de Ana disfrazada de esa chiquilla… Jon… Jonét…

―JonBenét.

―JonBenét, sí. De seguro hay un montón de degenerados viéndolo en este momento.

―Daisy’s Destruction… ―murmuro.

―¿Qué?

―Daisy’s Destruction ―repito―. El video más horrible de la dark web, según aquellos que lo han visto.

―¿De qué trata?

―No… ―titubeo. No deseo hablar sobre Daisy’s Destruction, no ahora. No quiero ni pensar en ese maldito video―. Fue filmado por Peter Scully. Un asesino, un… un pedófilo que tenía una productora de videos snuff con los que lucraba en la dark web. Secuestraba a niñas y… las grababa mientras…

―Por Dios…

El aterrado rostro de Ana ocupando el primer plano de un video viejo y tembloroso irrumpe en mi cabeza. Daisy era solo una niña, lo cual hace su caso mucho peor que el de Ana. Pero, aun así, lo último que quiero es que Ana sufra el mismo destino. Haber vivido una experiencia tan horrible junto a ella hizo que ahora la sienta mucho más cercana.

Ese era mi mayor temor cuando acepté el trabajo… Mi mayor problema.

El fuerte vínculo que no puedo evitar formar con las desaparecidas fue lo que hizo que me retirara en aquel entonces. No pude continuar después de Janet. Sus gritos de súplica aún resuenan en mis oídos, cada vez más tenues, aunque igual de dolorosos. La sensación que me embargó cuando fui obligada a abandonar su cuerpo inerte me sigue atormentando.

Ella no sabía que yo la acompañaba cuando ocurrió, no había manera de que lo supiera, pero cada lamento y súplica que brotaron de sus labios ese fatídico día los sentí dirigidos a mí. Solo a mí. No puedo evitar pensar que así fue, que ella sí era consciente de mi presencia.

La experiencia, claro está, me dice que eso es imposible. Ninguna de las chicas que ayudé supo que las había acompañado durante su cautiverio, ninguna. Pero a Janet… A Janet no pude salvarla.

Había tomado este caso con la promesa de que no me involucraría demasiado, no permitiría que volviera a ocurrir, no dejaría que Ana se transformara en otra Janet que atormentara mi conciencia. Ayudaría a los señores Montoya a encontrarla, viva o muerta, cobraría el dinero y dejaría todo esto de una vez por todas.

―Es un negocio. ―La voz de Taena me devuelve al presente―. Esos degenerados… Esos criminales…

―No hay nada más que podamos hacer, Tani. No tiene sentido seguir hablando de esto.

Le había dado toda la información que podía recordar a los Montoya y a ese maldito detective que no paraba de mirarme como si fuera una vidente de feria. ¡Cinco mujeres, joder! Cinco mujeres que ahora están sanas y salvas gracias a mí, y tengo que seguir soportando que me traten como si fuera un fraude.

Salvaré a Ana, ya lo he decidido. Mantendré a Taena al margen de todo, por su propio bien, y me enfocaré en sacar a Ana de ese jodido infierno en el que se encuentra antes de que se transforme en otra Daisy… En otra Janet.

Y, además, le enseñaré a ese detective de mierda quién es el verdadero fraude.

Continuará…

 

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Fotografía de Hailey Kean en Unsplash

 

Categorías: Relato

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